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Resistencia y fragilidad: zonas de exclusión

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Resistencia y fragilidad: zonas de exclusión

 


                                 17, Instituto de Estudios Críticos

                            Cristina Rebollar

 



Llamamos zonas de exclusión a los espacios que se vuelven inhabitables, particularmente para los seres humanos. Visualizábamos los límites como inalcanzables y la vida como una constante experimentación, el mundo que compartimos está comprometido desde ya hace mucho tiempo; las ideologías caducas y desarraigadas del mundo que habitan, amenazan y provocan la inhabitabilidad o extinción de distintas especies. En medio de la incesante catástrofe que sobrevivimos actualmente, es donde la crítica ecológica y la deconstrucción son decisivas para repensar el quehacer humano. La resistencia y la fragilidad de todos los seres se encuentran por completo expuestas.
 

En medio de constantes catástrofes con las que vivimos actualmente, como son las climáticas, económicas y políticas -de súbitos ataques y declaraciones de guerra que atentan contra todo derecho humano- lo que falla es la representación. Al momento de ocurrir un evento de tal magnitud que amenace con desestabilizar un estilo de vida acomodaticio en la sociedades de consumo, ocurre un desconcierto ante la imposibilidad de simbolizar el evento o de tan siquiera imaginar las profundas y ulteriores consecuencias que esto conlleva, “That is the true meaning of an event: it happens without us awakening to it, that is, it happens as though it did not happen, confined to the thing itself, in the thing itself, which nonetheless includes us, enfolds us, gathers us into its assembly, asking us not whether we wish to be included”[1].El evento traumático ya no puede encubrirse de evento cotidiano, nos alude, amenaza con deconstruir nuestras creencias, mostrando la fragilidad de los límites personales, ambientales y sociales.



 
Chernobyl Welcome, Google Maps 
 

El individuo que se siente protegido por la propiedad privada y la libertad que promete el consumismo en las naciones desarrolladas, se ve inmerso en un síndrome destructivo que comparte social y culturalmente. El imaginario cultural de una autonomía autoproclamada que nada debe al exterior, es una imagen bastante volátil y endeble, los recursos ambientales no son ilimitados, “Is it any coincidence that the society in which the destructive syndrome of wealth and waste production has been at its most self-righteously intense, the United States, is also one whose cultural self-image was formed against the space of the frontier as a seemingly unlimited externality?” [2]. Timothy Clark en Towards A Deconstructive Environmental Criticism, analiza la intensificada devastación del mundo[3], derivada de prácticas consuetudinarias que los modelos dominantes de consumo y riqueza proponen como viables o afortunados. Los hábitos de consumo promueven un incensante y exacerbado desperdicio de materiales, empaques, alimentos y espacios; recursos todos ellos, que podrían ser aprovechados o reciclados de diversas maneras, en vez de formar parte de un frágil status que se basa en el poder adquisitivo personal y en el enriquecimiento de marcas e industrias que promueven un gasto desmedido que revertirá en consecuencias impredecibles e incalculables. 
 

El fin de la externalidad[4] , implica para Clark, que toda acción e intervención humana no desaparece, sus efectos permanecen, modificando al medio, por lo tanto, también modifica a los seres que lo habitan. Sin embargo, la distinción entre seres y medio, es tan solo aparente, ya que se encuentran estrechamente vinculados e interconectados, “Economy trumps ecology, albeit at the price of the environmental dwelling, the oikos, which we all inhabit and which inhabits us, which constitutes our very bodies"[5] . Todos habitamos en el mismo medio, formando parte de un gran organismo o sistema; oikos enlaza los conceptos de familia, lo que le pertenece y la casa que habita. Haciendo una correspondencia con el planeta como sistema de constantes flujos y relaciones que se entrelazan, el ser humano es parte de una gran familia, donde la distribución se encargaría de repartir responsabilidades hacia el medio -como casa habitada- esta visión debería reemplazar la ideología que implique destrucción y violencia hacia el propio habitat. Lo que nos pertenece y donde pertenecemos, lo que habitamos y nos habita.

Michael Marder invita a pensarnos a través de los seres vegetales, en The Chernobyl Herbarium, relata algunas de sus experiencias en Moscú, su apartamento se encontraba entre el bosque y la fábrica. Dependiendo de la dirección del viento, podía recibir una bocanada de humo o aire ‘fresco’ del bosque. “I was cut off from the world of vegetation at the time of its renewal by the unchecked forces of industrialization and a dangerously naïve ideology of progress, as prevalent in the Soviet Union as it was in the West”[6]. Necesitamos, invariablemente del exterior, de donde recibimos alimento, aire, luz y un espacio que llamemos nuestro. Marder ha sido expuesto a los efectos de la radiación, al igual que su medio, así como tantos otros seres, las consecuencias físicas de esto todavía están por verse; Chernóbil no ha concluido, sino por el contrario, se sigue manifestando, confronta a la evasiva conciencia, atravesando los límites de la representación. Presupone un cambio de vida que afecta a todos los seres de una manera muy particular y sumamente específica, modificándonos desde el interior, de igual manera, afecta la relación que mantenemos con los permeables bordes que nos ligan al exterior. Existir (ex-sistere), marca la aparición del ser que toma una postura ante el medio que lo rodea y lo moldea. Es la insistencia del ser que confronta sus límites y sus propias resistencias frente a lo otro que le parece extraño, al mismo tiempo que es capaz de reconocerse en ello. 


 
¿Shangai, Tianyingzhen, Linfen o Silent Hill?

 

Zona de alienación[7], a diferencia de zona de exclusión, es un término que marca, para Marder, la relación entre los seres humanos y seres de ‘variedades distintas a la humana’, es el deseo de excluirse del medio, pensando que la identidad se construye de manera aislada y cerrada. Es el ser alienado de sí mismo, cuya idea de progreso y desarrollo promueve la destrucción y la disolución de su medio,  “the technological domination of the natural environment that made the world unbearable and ultimately unlivable”[8]. Los eventos límites que amenazan con desmontar las representaciones dominantes, cuestionan de raíz las creencias profundamente arraigadas de competencia que comprende destrucción:

Consciousness has been exploded not so much as an aftereffect of a violent shock but thanks to
becoming superfluous. What is there to say, save for certifying the death of consciousness, which
has outlived its usefulness when it comes to helping orient us in our environs in the wake of an unwieldy,
unmanageable technology it, itself, had brought into being?
 [9]

 


Planta ¿eléctrica?, Fukushima Daiichi, Google Maps

 

Resistencia y Contención
 

Compartimos tanto con lo que nos rodea, que “In the fallen leaves and trees of Chernobyl, we can discern fragments of ourselves, of our bodies and thoughts” [10]; podemos encontrar parte de nosotros mismos, fragmentos de pensamientos propios y ajenos, en un ejercicio de empatía hacia lo demás. El Herbario de Chernóbil toma una parte de la realidad, aislándola en una esfera de contemplación silenciosa, expone lo que habita y modifica a cada uno de los seres vegetales, la radiación que contienen y que los atraviesa, transmite también un mensaje a la conciencia de quien contempla. Los fotogramas de Anaïs Tondeur apelan a la sensibilidad y a la fragilidad, delimitan el pasado y apuntan hacia el futuro incierto que se encuentra fragmentado. La conciencia de cada sujeto se proyecta como otro ser que es igualmente atravesado y modificado por la radioactividad que no cesa de manifestarse en sus múltiples combinaciones, conjugando lo viviente. Los seres vivientes son textos abiertos a la reescritura. El herbario muestra la transparente fragilidad de la vida ante la muerte y la descomposión, fin de la externalidad y conciencia que estalla, “A herbarium of injured plants, damaged bodies, and traumatized minds germinates, in all its dry glory, from the same malignant source as the disaster, which has no power over it, however” [11].



Planta nuclear Chernóbil, Google Maps 

 

Liudmila Ignatenko da testimonio de su fragilidad y de las resistencia que enfrenta ante lo que la supera, dando sentido a lo que excede todo sentido. Svetlana Alexiévich expone distintos testimonios en Voces de Chernóbil, los cuales relatan recuerdos en medio de la catástrofe, la incertidumbre que existe a la distancia del evento, así como la esperanza de sembrar una conciencia capaz de vislumbrar acciones y decisiones que apunten hacia un futuro posterior a la catástrofe. Liudmila relata su apuro y desconcierto ante lo que amenaza a su familia, los conceptos de muerte y vida se entrelazan, la única certeza que tiene es que amó con todas sus fuerzas y con todo su ser, actuó conforme a lo que se presentaba. En este transitar, donde no hay reglas que sean capaces de contener el evento, Liudmila fue capaz de deconstruir, acoplarse y modificarse en relación a su entorno, siempre cambiante, frente al pasmo de lo incomprensible tomó decisiones y actuó, permitió ser atravesada por el doloroso y atemorizante sinsentido, haciendo acopio y transformando todas las fuerzas que provenían de su vulnerabilidad y fragilidad.

 

Isla Gruinard, Escocia

 

 La casa que habitamos no detiene las amenazas del ‘endeble’ exterior que nos rodea, somos traspasados en cuerpo y pensamiento. El sarcófago que pretendía contener la radiación, deja una tarea, que no podrá ser concluida, por las generaciones venideras. Chernóbil es tan solo un evento, uno de tantos, donde la radioactividad: irradia su fuerza, arremete con la vida, modifica todo a su paso, transforma las relaciones de los seres vivos y lo maquínico, “Encasement is entombment: together with radioactive waste, we are the ones on the inside of the Sarcophagus, even if it appears that we are outside”[12].

 

En los hospitales cercanos a Chernóbil, los infantes afectados por la radiación sobreviven, varios de ellos han sido abandonados por sus padres, esperan que su salud mejore en el único lugar que han conocido y llamado vida/casa, esperan promesas de médicos y enfermeras, siempre rodeados de miradas tristes y de azoro, pacientes esperan…

 

Fragilidad. La espera…

 

The Mist, Dir. Frank Darabont, 2007. Basado en la novela homónima de Stephen King, publicada en 1980.

Un pensamiento ecológico crítico y ético, no espera, es capaz de entender y desmenuzar las responsabilidades que tenemos con nuestra propia casa, también se encarga de visualizar las consecuencias a distancia; retomando del pasado el conocimiento necesario para aplicarlo en las acciones del presente, es el preconocimiento[13] que Alexiévich señala como una profunda reflexión de las consecuencias que nuestras acciones acarrean. Nos obliga a repensarnos en conjunto, a partir del oikos. La ecología crítica prepara la casa que todos habitamos y habitaremos a futuro, junto con las generaciones que aún no han sido representadas, son las multitudes silenciosas que convocan nuestra conciencia, “These spectral multitudes of human and innumerable non-human creatures silently undermine the legitimacy of the governments of the present, including most of their rhetoric of ‘sustainability’.”[14] Marder señala la profunda interconexión entre especies humanas y no-humanas, las cuales no escapan a las transformaciones del medio en pos de la búsqueda de obtención de energía y el devastador desarrollo tecnológico que llamamos ‘progreso’, lo que refuerza una solidaridad de las víctimas[15] humanas y no-humanas, una solidaridad, que para el autor, salta fronteras y distinciones entre reinos y especies. La deconstrucción implica encontrar nuevos modos de convivencia, relacionarnos de una manera más saludable con el medio que habitamos todos los seres, reconstruirnos como sujetos, supone una toma de conciencia y nuevos modelos de construcción, relaciones que no invadan ni atenten contra los demás.

 

Tarea nada sencilla de llevar a cabo, siempre existe una afectación y una transformación entre las distintas relaciones existentes, sin embargo, la ecocatástrofe ya sucedió, desde ya hace mucho tiempo. No depende tan solo de un evento en particular, sino de un cúmulo de consecuencias que no han sido atendidas, replanteando por completo el ámbito de lo social, el ciego individualismo, la idea de propiedad privada y el consumo desproporcionado con respecto a los recursos existente. La políticas y las economías actuales llevan hasta el límite la explotación del medio y de los seres, son ideologías caducas y completamente dañinas que precisan, inminentemente, de una deconstrucción que no quede en mera contemplación filosófica, sino que se lleve a cabo de manera literal, reconstruir sobre las ruinas que habitamos. 

 


Tomioka, prefectura de Fukushima, Google Maps, agosto de 2015

 


Prefectura de Fukushima, Google Maps, julio de 2013  

 

Fin de la externalidad, de la libertad y seguridad disfrazada de poder adquisitivo y competencia que pretenda la eliminación o la utilización dañina de lo demás, especies humanos o no-humanas. Actualmente hablamos más en términos de supervivencia, que apunta a la extinción de las especies y hacia la inviabilidad para habitar ciertos espacios, más que de una vida aparentemente ilimitada en posibilidades, completamente experimental. La deconstrucción, necesita más que nunca, una planeación puntual y estratégica en la cotidiana ecocatástrofe que no espera. Requiere un pensamiento abierto que sea capaz de vislumbrar las consecuencias de nuestras acciones, experimentación con conciencia. 

 

 

Xiaomi, Mi máscara de gas, producto a la venta en China e India.


La ideología sedimentada espera. Los seres resisten

 

La total reversión de los daños resulta imposible de realizar, los seres, como los textos, han sido resignificados de modos variables, por un lado la ideología capitalista no permite un cambio radical, más bien se acomoda a la necesidades del mercado, “Unthinkable and unrepresentable as it is, we insist on the need to reflect upon, signify, and symbolize it, taking stock of the consciousness it fragmented and, perhaps, cultivating another, more environmentally attuned way of living”[16]. La compañía mexicana www.siradiacion.com.mx pareciera aceptar en el nombre la cotidiana radiación que se puede presentar en la industria petroquímica, nuclear, electrónica y de la metalurgia, entre tantas otras, dicen ofrecer servicios integrales para la radiación. Los monitores de radiación o contadores gaiger, permiten detectar la radiación, alfa, beta, gama o neutrones. Los usos de estos aparatos pueden ser variados, necesitan incluirse en las actividades cotidianas de consumo de alimentos en Fukushima y en otros tantos lugares, donde ir al mercado presupone dejar de contar las calorías presentes en los alimentos, para fijarse en los sieverts presentes. Si bien es cierto los alimentos emiten, naturalmente, cierto porcentaje de radiación, la contaminación presente en los mares y en la tierra sube exponencialmente estos niveles en todo lo que le rodea. Incluso el gobierno japonés ha decidido aumentar los niveles –totalmente inseguros- de radiación que ya forma parte de una gran cantidad de alimentos pensados en el consumo humano, por lo que hasta 100 bequereles por kilo será declarado y autorizado para consumo humano. Durante la catástrofe en Fukushima, la población no tenía un conocimiento real sobre la contaminación en los alimentos, posteriormente el nivel aceptado llegó hasta 500 becquereles.

La búsqueda por las mejores ofertas ha migrado por la búsqueda de alimentos con menos contenido de bequereles, sin importar el precio, las familias han decidido invertir su dinero en alimentos antes que en otros bienes, esperando cuidar –o de dañar lo menos posible- a sus familias, buscan aminorar lo nocivo, actualmente imposible de erradicar. Mientras menos cesio encontremos en los alimentos, será mucho mejor para la salud. Las ofertas incluyen cupones y promociones en diversos productos provenientes de Fukushima, con un mayor nivel de radiación, por supuesto. Vaya, esa costumbre y necesidad de comer, que nos podemos reemplazar, lleva a algunas personas a buscar una disminución en los daños.
 
En China y en la India, Xiaomi comercializa el purificador de aire, etiquetado como un producto para el cuidado de la salud, una mascarilla de uso diario que brinda seguridad para realizar nuestras actividades cotidianas, cómoda, en color gris, altamente combinable con la mayoría de nuestros atuendos, no hay que perder el estilo. Las catástrofes son irrepresentables, fragmentan nuestran conciencia y amenazan con estallar al pensamiento. La sociedad actualmente, bajo las condiciones capitalistas dominantes, tampoco ha sido representada, el interés que prevalece es el de la industria y el comercio. Simulando un bienestar a través del sistema monetario, sin embargo, el medio y su insostenibilidad ya no puede ser contenido o encubierta a través de simulacros.

 

Turismo nuclear y virtual

 


Chernóbil, Google Maps, junio de 2015


Señalamiento de Pripyat, Google Maps, junio de 2015

 

Turismo en tiempos de catástrofe, son experiencias límites que no pueden ser recreadas ni experimentadas de la forma en la que sucedieron; ensayar un pasado que sigue conservando su vigencia, es una visita a un tiempo y espacio que parecieran detenidos en mutua contemplación de los seres que lo habitan. El periodismo tiene la intención de informar, exponer y presentar los sucesos, independientemente del riesgo que corran, llegando incluso a ser una profesión de alto riesgo. A diferencia del turismo, que puede ser recreativo, de riesgo o cultural, entre otros tantos. Turistas en búsqueda de ruinas, monumentos, museos y fetiches que dan cuenta del pasado vivido. En Pripyat, el recorrido puede hacerse a pie, existen numerosos guías de turistas que presentan el panorama que el gobierno busca que los medios observen, como si el peligro estuviera contenido y solo afectara en la zona de exclusión. La naturaleza modificada es abundante y enigmática. El tiempo es un factor de riesgo constante, aunque la exposición a la radiación es incierta, las alarmas de los medidores de radiación saltan de manera descomunal y descienden rápidamente a tan solo unos cuantos pasos. También existe el “turismo virtual”, en un principio no entendí en dónde radicaba la fascinación de esto cuando unas alumnas se autonombraron “turistas virtuales” y me comentaron al respecto. Con herramientas como Google Maps, es posible recorrer imágenes detenidas en el tiempo a partir de una simulación de recorrido, es sumamente interesante la percepción que se puede tener de las distancias y, en un momento determinado, se vislumbra cómo lucían Fukushima y Prypiat después de la catástrofe. Intenté hacer un recorrido a Linfen y a otras ciudades en China, que son conocidas como las más contaminadas del mundo. Sin embargo, solo se puede acceder a una panorámica aérea, es imposible recorrer las calles, posiblemente por la censura que existe en China y los constantes problemas que han tenido con la empresa Google, prohibiendo en cierto momento que el buscador arrojara información o imágenes que criticaran al gobierno. 

 

 

Deconstrucción, reescritura y fragilidad
Steven Meyers            Judith K. McMillan                 Dr. Dain L. Tasker                   Arie van´t Riet

 

Nosotros, los otros de las plantas[17], con quienes compartimos el aire, la tierra y el habitat, somos seres frágiles ante lo que se desborda y se hace presente, intentando encontrar el significado que dé respuesta a nuestra búsqueda de sentido. 30 Seconds to Mars presenta en video un paisaje que jamás volveremos a apreciar. La catástrofe ecológica es al mismo una crisis de la conciencia, se abre, deconstruye y se interconecta con todo lo otro que da forma a lo que llamamos individualidad, “The human production of meaning is inevitably belated, supplementary, superadded to whatever we interpret, though, from our perspective, it stands out as the essential (in effect, the only) semantic construction.”[18]El herbario muestra la transparencia de la fragilidad que resiste y da testimonio de los textos que son atravesados contínuamente por distintas formas de reescritura:
 

Then why not delegate testimonial acts to living beings that do not speak, at least not in human voices
and languages, except if they are characters in sundry myths and fairytales? Why not assign such acts to plants?
In some respects, Tondeur does just that. Were we to follow her artistic lead in thought, we would allow exposure
to be translated into expression, and vulnerability—into a way of bearing witness.
 [19]

 

 

30 Seconds To Mars - A Beautiful Lie 2005.mp4

 

 

 

 

 

 

[1]Michael Marder, The Chernobyl Herbarium, Fragments of an Exploded Consciousness, Londres, Open Humanities Press, 2016, p. 12.
[2]Timothy Clark, Towards A Deconstructive Environmental Criticism, p.49.
[3]
Clark, op. cit., p. 47.
[4]
Clark, op. cit., pp. 48-49.
[5]Marder, op. cit., p. 26.
[6]Marder, op. cit., p. 16.
[7]Marder, op. cit., p. 54.
[8]Marder, op. cit., p. 16.
[9]Marder, op. cit., p. 24.
[10]Marder, op. cit., p. 28.
[11]Idem.
[12]Marder, op. cit., p. 50.
[13]
SvetlanaAlexiévich, Voces de Chernóbil, México, Penguin Random House Editorial, 2016, pp. 43-45.
[14]Clark, op. cit., p. 46.
[15]Marder, op. cit., p. 32.
[16]Marder, op. cit., p. 11.
[17]Marder, op. cit., p. 22.
[18]Marder, op. cit., p. 21.
[19]Marder, op. cit., p. 24.



BIBLIOGRAFÍA

Clark, Timothy, Towards A Deconstructive Environmental Criticism.

 

Alexiévich, Svetlana, Voces de Chernóbil, México, Penguin Random House Editorial, 2016, 406 pp.

 

Marder, Michael, The Chernobyl Herbarium, Fragments of an Exploded Consciousness,    Londres, Open Humanities Press, 2016, 76 pp.

 


Fuentes digitales consultadas

 Si RADIACION, Servicios integrales para la Radiación, S.A de C.V. (Fecha de consulta: 14 de abril de 2017)
www.siradiacion.com.mx


Xiaomi Global
(Fecha de consulta: 14 de abril de 2017)
https://xiaomi-mi.com/

La comida después de Fukushima
(Fecha de consulta: 14 de abril de 2017)
https://www.youtube.com/watch?v=l8WjquEckKU
 

Fukushima's Food Fallout: Testing Groceries for Radiation in Japan (Fecha de consulta: 14 de abril de 2017)
https://www.youtube.com/watch?v=LUyUqoMH7-A

Fukushima Segundos Catastroficos. National Geographic (Fecha de consulta: 16 de marzo de 2017)
https://www.youtube.com/watch?v=pu3j6Pj9S3I

DOCUMENTAL-FUKUSHIMA ;ROBOTS EN EL INFIERNO (IMAGENES DEL INTERIOR DE LOS REACTORES) (Fecha de consulta: 16 de marzo de 2017)https://www.youtube.com/watch?v=rKT8nmZ-MYA

El desastre nuclear de Chernobyl (1986) Documental completo (Fecha de consulta: 15 de marzo de 2017)
https://www.youtube.com/watch?v=NeFZHcv51Ig

CHERNOBYL - La Zona (Documental 2015) (Fecha de consulta: 15 de marzo de 2017)

https://www.youtube.com/watch?v=X4gAWbN5lc4

CHERNOBYL 30 AÑOS DESPUÉS (Fecha de consulta: 14 de abril de 2017)
https://www.youtube.com/watch?v=_73Wt1KPKrA
 

Terror en Chernóbil | Atrapados en Chernóbil | Película completa (Fecha de consulta: 6 de abril de 2017)

https://www.youtube.com/watch?v=Md3nHL_HIQA

30 Seconds to Mars, A beautiful lie, 2005 (Fecha de consulta: 14 de abril de 2017)
https://www.youtube.com/watch?v=4Kvd-uquuhI

 

Screenshots tomados de la visita ‘virtual’ a Fukushima y Chernóbil en Google Maps. (Fecha de consulta: 12 de abril de 2017)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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