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Textualidad medioambiental

Page history last edited by Gabriela Mendez Cota 3 years, 7 months ago

 

 

Análisis colaborativo de Morton, Timothy. “Ecology as Text, Text as Ecology.” Oxford Literary Review 32.1 (2010): 1-17.

 

La ecología como texto, el texto como ecología

Timothy Morton Juan Carlos Bribiesca Cristina Rebollar Guillermo Preciado

Leticia Flores Víctor Fernández  Yonathan Gad Alfredo Esparza Gabriela Méndez

 

¿Cuál es el argumento de Morton para aseverar que la ecología y la deconstrucción están íntimamente relacionadas?

 

La relación se establece desde las ideas expresadas por Saussure cuando expone una definición ambientalista del signo lingüístico, atribuyendo a que el valor de prácticamente cualquier término es determinado por su medio ambiente (p. 2). Los signos son independientes y tienen sentido a la vez a través de la dependencia con otros signos. El medio ambiente es cambiante, eso hace que los significados de los signos y la interrelación con otros signos tengan un significado diferente. Al deconstruir vamos a desmenuzar sin prejuicios el significado en el ambiente en que se le dio origen. Es ir al significado último, es des-esencializar, es deconstruir. Como lo menciona Juan Carlos, Saussure expresa una definición ambientalista del signo al mencionar las definiciones y términos están condicionados por el medio ambiente. Las palabras están sujetas a las compañeras de al lado para formular una oración concreta. Las relaciones entre distintos signos se van construyendo, desmantelando y decontruyendo, se abren a distintas variaciones en las que pueden ser enlazadas. Un conejo se comportará de manera diferente ante un predador aéreo que ante uno terrestre.

 

Así como la textualidad difumina la frontera texto-contexto en una aporía (sino en un olvido) entonces la versión genómica de la interrelación ecológica nos obliga a abandonar la dualidad organismo-medio ambiente. Esta es la visión del "fenotipo extendido": el ADN no se limita a los límites físicos de las formas de vida, sino que se expresa en y como lo que llamamos "el medio ambiente." La expresión del ADN del castor no se detiene en los extremos de las barbas del castor, sino que en los extremos de las presas de castores. El ADN de araña se expresa en telas de araña. Desmontar la dualidad entre el organismo y el medio ambiente es potencialmente muy beneficioso; primero es preciso, y la precisión permite tomar mejores decisiones. En segundo lugar, como dice Derrida del narcisismo, no hay "un" (único) organismo, sino sólo relativamente extendidos y no-extendidos fenotipos.  (p.8)

 

 

¿En qué sentido la vida misma sería un texto?

 

El ensayo de Morton usa la palabra “texto” como concepto próximo a la definición ambiental que da Saussure del signo lingüístico, determinado su valor en su contexto, su relación con otros signos es de interdependencia. La vida del signo depende de su coexistencia con otros signos. La interrelación semiótica no puede ser una estructura fija y la distinción texto-contexto no es más que una convención interpretativa:

 

No es que los textos refieran a otros textos o coexistan con ellos; más bien los textos son otros textos: escribir es el proceso diferencial por el cual los textos existen como tal, extraños a sí mismos. El texto desmantela la distinción entre “adentro” y “afuera”. O bien nos damos cuenta de que esa distinción está extrañamente fracturada y repetida a muchos niveles como fractal […] ‘Texto’ es precisamente la palabra para este entramado fractal de fronteras que se abren sobre lo ilimitado. No es que nada exista. La nada antes bien provee una fuerte base epistemológica ―un error que ha impedido al ecologismo crítico abrazar la deconstrucción ha sido malinterpretarla como nihilismo. El límite no es inexistente ni delgado ―es grueso, poroso, doblado sobre sí, frágil, repleto de parásitos: como la piel (p. 2).

 

 

Cada vida es una forma, escribe su propia forma, y con esto reescribe, traduce, borra, tacha y vuelve a escribir en relación con otras formas de vida, otros textos. No hay interioridad o exterioridad hacia la cual posicionar una forma, la exterioridad es parte de la forma de vida, está expresada en su relación con otras formas, así como no hay contexto fuera del texto, que no sea parte del mismo texto.

 

 Así como la escritura, cuando se pone en movimiento, incluye todo lo que la rodea, como si las cosas hubieran sido ya desde siempre "escritas" antes de que las persona  comenzaran a hacer cosas con bolígrafos: dispersas, desplazadas, nunca idénticas a sí mismas, infinitas como una esponja de Menger o un conjunto de Cantor, lleno de ausencia y espacio. Incluso, así como un texto es textualizar, el espacio es espacializar, la ausencia es ausentar; interminables despliegues, traducciones, distorsiones,          lecturas erróneas, mutaciones. (p.9)

 

Ecología es una buena metáfora para texto. Si el texto no tiene límites rígidos ni delgados entonces es como una forma viviente que incluye lo que toca. La distinción de lo que incluye como metáfora o como realidad colapsa cuando la pensamos seriamente. No hay mejor ejemplo de textualidad que el darwiniano “banco enmarañado” y su extraña relación entre lo limitado e ilimitado. Darwin otea constantemente en el tropo “Libro de la naturaleza” con sus páginas perdidas, a veces ilegible, fragmentario, fluctuante: transita del trabajo al texto.

 

La propuesta va en un sentido complejo, es necesario observar al texto como un compuesto de signos que no son sino representaciones del propio entorno, que a su vez son EL entorno en sí. Una suerte de simetría no evidente, mas bien a primera vista ‘enmarañada’, cuya existencia e interacción se da dentro de un contexto físico, entendido como un ambiente, cuya equivalencia es el propio texto. Morton admite la importancia del entorno que da lugar al texto, pero al mismo tiempo, define cómo es también el texto que configura al entorno (p.3). La vida, cual texto, puede verse como el tránsito en esa doble vía: se vale tanto de lo que es, como de lo que le rodea, lo cual, a su vez le 'hace ser'. Se da una relación de significados que de cierta forma se presenta como una reafirmación a su existencia.

 

El texto abarca todo, dado que no tiene fronteras, incluye todo lo que toca, todo en lo que está, a lo que se puede referir, y lo que representa, entre lo que está la tierra e inclusive la propia vida. El texto también tiene medio ambiente, son los signos. Tanto la vida como el texto tienen límites delgados y finos que son difíciles de identificar.No existen fronteras rígidas (p.2) entre los seres. El texto cambia todo el tiempo y modifica su significado dependiendo de dónde se encuentre  inserto. Lo mismo ocurre con la vida: ésta muda y se altera dependiendo del contexto, del medio ambiente.

 

En la tesitura derridiana, la noción de texto trastoca y deconstruye el afuera y el adentro, el arriba y el abajo, martillando esos binomios jerarquizantes y metafísicos que históricamente han dañado y lo continúan haciendo, a propósito de la tesis del significante Naturaleza y su anacrónico uso, argumenta Morton, en los contextos críticos culturales. Recordar que el proyecto del primer Barthes, en Mitologías, comprendía precisamente la desmitificación de aquello que la sociedad, en su cotidianeidad, en su vida, concebía como natural, siendo que esas prácticas, signos, gestos y artefactos no eran sino un entramado de significantes que pretendían obviar su “naturaleza” cultural.  La vida es un texto en tanto que se abre a la escritura y a las posibilidades de significación, es un texto con la capacidad de replegarse y desplegarse sobre sí mismo, a través de las relaciones que construye con otros signos.

 

 

¿Qué sería “la naturaleza”, qué sería el “medio ambiente” desde una perspectiva deconstructiva?

 

«Nature, that which words like "real mother" name, has always already escaped, has never existed;

that which opens meaning and language is writing as the disappearance of natural presence»

(Derrida, Of Grammatology: 159)

 

Inicialmente Morton considera que la Naturaleza está dañada y daña –por eso la mayúscula-, menciona que es un concepto prácticamente inservible para desarrollar una cultura ecológica (p. 1). Morton expone que la naturaleza no es natural (p.4). El valor y la interpretación de los conceptos de naturaleza y medio ambiente, como de cualquier otro signo, dependerán de su relación con otros signos. Al ser un signo, la naturaleza no existe en sentido estricto del término (p.5), es una construcción, una invención que tomará un lugar a partir de la organización que se asigne a los demás signos. 

 

El medio ambiente es sólo un nombre para un parpadeante y brillante campo de fuerzas sin existencia independiente y en constante flujo. Sin embargo, las formas de vida también son construidas (escritas) por sus ambientes, incluyendo la luz del sol y los productos químicos de las explosiones de estrellas. No hay forma rígida de separar la biosfera y la no-biosfera.(p.9)

  Por otra parte el medio ambiente es lo que precisamente ha sido dañado por la modernidad, el medio ambiente incluye todos los fenómenos que lo componen (p.5).

La naturaleza está fundada bajo el binomio modernista de cultura/naturaleza. En ese sentido creo el término “naturaleza” queda corto bajo la mirada deconstructiva. En cambio, “medio ambiente” permite permutaciones e interacciones entre el binomio Cultura/Naturaleza. En ese sentido, y respondiendo a la pregunta, pienso que el “medio ambiente” funciona como el espacio en donde el texto se distiende, se interconecta con otros textos y adquiere nuevos sentidos (lo mismo ocurre con la vida albergada dentro del “medio ambiente”). Pero en este sentido también podría decirse que la naturaleza es deconstructiva por sí misma, un campo abierto y extraño (p.4) que se intenta dar por sentado, comprender, ordenar o interpretar a partir de ecuaciones, patrones y algortimos. La naturaleza es una falsa distinción entre interior y exterior (p.12).

 

 

 

¿A qué se refiere la noción de una textualidad medioambiental o “genotexto”?

 

Julia Kristeva acuña el término intertextualidad, la relación entre dos o más textos, como un entretejido de ideas. Haciendo una alusión al genoma humano que contiene la información necesaria para generar distintas combinaciones y resultados,  el genotexto serán los procesos que configuran lo que posteriormente será simbolizado, con la posibilidad de distinguirse en objeto, sujeto y medio ambiente, es decir, la estructura que tendrán los distintos signos que encuentran su clasificación y distinción a partir de las relaciones existentes entre ellos.  Como se refiere anteriormente, el ambiente del texto es la significación, pero así como existe un genotipo, hay un genotexto, que es lo que remite al origen, el genoma del texto, que no es algo más que texto, lo que conduce a la idea derridianda referente a que no hay nada más allá del texto. Los textos tienen ambientes (p.3), existen relaciones que se cruzan constantemente entre los signos y a partir de esto se pueden generar distinciones, sin embargo, todo sigue formando parte del texto.

 

Todo texto(s), aun en su simultaneidad intertextual, contiene, en la postura de Kristeva, de una suerte de genotipo, lo que configura el genotexto, es decir, “el genoma del texto, el factor que lo produce como un algoritmo produce una serie de resultados” (p.3). Una estructura genética en los textos permite establecer una serie de resultados a partir de recetas o algoritmos concretos. De aquí se deriva que el genotexto incluye al medio ambiente ecológico desde dos perspectivas, una semiótica y otra simbólica. El genotexto implica, pues, su ambiente ecológico, así como los sujetos están insertos en una comunidad semántica.

 Kristeva formula la textualidad ambiental como genotexto, como resultado de un proceso, como producto cuyos procesos semióticos y simbólicos pueden rastrearse.  Los semióticos incluyen su impulso, disposición y división del cuerpo así como el sistema ecológico y social que les rodea: sus relaciones familiares y con otros objetos; los simbólicos abarcan la emergencia del sujeto y el objeto, así como núcleos de significado que implican campos categóricos y semánticos.

 

Kristeva, según entiendo, homologa asimismo este modelo genotextual con la pulsión freudiana al evidenciar cómo lo circundante al cuerpo (lo ecológico y el sistema social, así como los objetos pre-edípicos) constituyen signos que lo producen.     

 

Los textos tienen ambientes hechos de signos donde la distinción signo-materia se rompe en el punto en que uno de estos ambientes es el medioambiente. Más que un simple entrecruzamiento se trata de un enmarañamiento en el que es imposible distinguir lo que cuenta como entidad “en” el ambiente o en el texto. En lo que concierne al texto no podemos hacer una distinción rigurosa entre el adentro y el afuera pues es precisamente esto lo que el texto une y desgarra (p. 3).

 

Morton plantea que  la textualidad 'ensucia' el límite que existe entre el texto y el contexto, para llevarlo hasta la aporía, o bien hacia el olvido (algo acaso peor?) . Es así como la forma genómica de la interrelación ecológica conduce a descartar la interacción que existe entre lo individual (organismo), y la maraña colectiva (ambiente). El concepto del 'fenotipo extendido’: el ADN entendido como algo que no está limitado a las fronteras de las formas de vida conocidas, sino que es también dado a través de su articulación hacia la exterioridad, es decir, hacia el 'medioambiente’. (p.8).

 

 

¿En qué consiste el argumento de Morton de que la textualidad derridiana es un “empirismo profundo y expandido”? (4)

 

“No hay nada fuera del texto”, es una formulación derridiana “profunda y expandida” de empirismo -- estudio de las relaciones entre las cosas y de las cosas como conjuntos de relaciones más que objetos aparentes separados por un espacio aparente.

 

Los fractales permiten pensar de otra manera el materialismo. El conjunto de Cantor, el fractal originario, permitió por primera vez apreciar como un algoritmo dos conjuntos de infinitos: de puntos y de espacios; esta apreciación muestra, de manera elegante, que la naturaleza no es natural o que no está fuera del artificio (p. 4).

 

No existe una identidad que pueda ser definitiva, sino un constante flujo que afecta a cada signo, modificándolo y transformándolo constantemente. La distinción entre objetos independientes es tan solo aparente. Los objetos no existen de manera independiente ni se encuentran perfectamente delimitados ni aislados de las relaciones que se generan con su medio. Los fractales, son un artificio matemático que intenta dar cuenta de una naturaleza a partir de algoritmos, en tan solo una de sus posibilidades, que es crecer en patrones repetitivos que apuntan al infinito. La naturaleza no funciona a partir de un guión científico, escapa al ordenamiento, divisiones y catalogaciones que intenten describirla o contenerla.

 

El empirismo es el estudio de las relaciones entre las cosas, la textualidad no es solamente signos aislados independientes y separados por espacios, la textualidad se forma por las relaciones y el alcance derridiano de la textualidad es holística, por eso es expandido. (p.5)

 

Dado que el medio ambiente es el escenario donde se encuentra el texto, éste último siempre está en constante cambio, modificando cuando el entorno lo hace, pero a su vez, su propia modificación propicia el cambio en el ambiente. Es un proceso dialéctico y por eso creo es empírico, porque las relaciones entre los textos constantemente se modifican y hay que estar ahí para comprenderlos.

 

 

¿A qué se refiere Morton cuando dice que “no hay armonía metafísica entre los opuestos” (5)?

 

El modelo metafísico del Ying y Yang asume que hay una armonía metafísica entre los opuestos pero al analizar las formas de vida, se llega a la textualidad, que tiene una complejidad mucho más grande que el balance entre opuestos. El texto así como la vida lo incluye todo, no hay más allá del ambiente, por lo tanto no hay espacio para un gran otro porque no existe. (p.5)

 

 

Aproximarse a las formas vivientes es descubrir la textualidad. Esta recursividad es más perturbadora que el modelo metafísico que supone la armonía entre los opuestos. No hay armonía metafísica entre el texto y la ecología, ningún fondo neutral en el que estén unidos; el texto y el ambiente incluyen todos los fenómenos en sus respectivos campos. La ausencia de un fondo común tiene impactantes efectos epistemológicos y ético-políticos. El calentamiento global es igualmente inquietante, ya no hay un fondo (el “ambiente”, “el clima”, la “Naturaleza” y cosas por el estilo) contra los cuales la actividad humana pueda diferenciarse. La deconstrucción que articula cómo las distinciones a través de esas líneas son metafísicas será una buena guía a través de la locura que es el reconocimiento de que no hay un “Gran Otro” (p. 5).

 

Así no existe “Naturaleza” como tal, no hay base originaria sobre la que se inscriban los “organismos vivos”, de hecho la noción de lo vivo como ser independiente, en carrera por la subsistencia contra otros, es completamente insostenible; habría que tomar en cuenta el ser vivo en su interrelación con otros textos que lo corrompen, que lo habitan o que habita, que lo hacen hogar o muerte, todos parásitos o huéspedes de otros; la subsistencia de lo vivo es en relación frágil con otros textos vivos, las interrelaciones son múltiples y fragmentarias. La ausencia de fondo (de ambiente, de clima, Naturaleza, etc.) del cual diferenciarse, desde el cual construir oposiciones que predisponen conductas y posturas dialécticas (territorios factibles de ser conquistados) calculables, destruye toda estrategia para dominar el entorno o al otro. De hecho, el dualismo es necesariamente inestable, insostenible, sin involucrar el sometimiento o la destrucción de uno por el otro; pero antes no hay otro, porque no hay base desde la cual se sostenga, sólo una acumulación y yuxtaposición de espacios y hendiduras, formas sobre formas, así como signos sobre signos y apariencias de sentidos.

 

La postura dualista,  es una visión sumamente limitada frente a la riqueza de variaciones posibles. No existe una escritura ni un signo único y auténtico, a partir del cual todo sentido emane de él, toda forma de escritura retoma elementos de escrituras previas. Pensar que un signo único valida a todos los demás es una falacia, el sentido de va escribiendo a partir de las relaciones que se articulan entre los signos.

 

Pienso que se refiere a que en realidad no hay opuestos ni tendría por qué haber armonía. Morton menciona que tanto la vida como en la textualidad, se desarrollan dentro del medio ambiente, el cual lo contiene todo.

 

 

¿Qué implicaciones tiene afirmar, con Morton, que la vida como tal es “maquínica” (7)?

 

 

La vida como la textualidad transita entre los límites de lo viviente-no-viviente. La vida consiste de todo tipo de estructuras no del todo orgánicas así como hay extrañas formas textuales que no encajan en los moldes organicistas. Seguimos tratando de distinguir rigurosamente lo viviente de lo mecánico, innumerables ficciones exploran esta ansiedad para la que el darwinismo y la genómica son mala noticia pues hacen esta distinción insostenible porque la vida es mecánica, algoritmos en funcionamiento, y aquello que llamamos “vida” y “consciencia” son efectos de procesos fundamentalmente maquínicos (p. 7). 

 

La vida en su “forma básica”, el ADN, implica un conjunto de interconexiones contingentes y movimientos inorgánicos. La simbiosis y la hibrides permea a todos los seres, somos maquinas que reproducen todos los movimientos que le permite su cuerpo según las otras máquinas que le rodeen. La diferencia entre vivo y máquina, como si la máquina fuera autómata y lo vivo racional etc. es una diferencia teológica, producida por el temor de la maquina humana a no ser inmortal. 

 

Aquí yo estoy hecho bolas ¿Entonces Descartes y Bacon tenían razón cuando instauraron una visión mecánica de la entonces naturaleza? ¿Cuál es la diferencia entre mecánico y maquínico? ¿Son lo mismo?

 

La vida se forma de todo tipo de estructuras, que no necesariamente son orgánicas y aunque nos mantengamos buscando la forma de encontrar la diferencia entre lo que es parte viva de lo que no lo es, lo cierto al analizar muchas de estas relaciones simbióticas o estructuras como el ADN se ve que más maquínica. (p.7)

 

La máquina alude a un proceso de distintos engranajes y articulaciones posibles. El concepto de la existencia de un yo autónomo, es creado, todo ser o texto es atravesado por otros textos. No existe un texto único, sino una combinación de textualidades. Existen diversos fenotipos que son determinados por el ambiente, en relación a su exterior.

 

¿Por qué afirma Morton que “todo poema es medioambiental” (11)

 

Para Morton los poemas son medioambientales porque incluyen espacios entre los que se lee y lo que se escribe. Es silencio entre el sonido. Hasta el lenguaje se inserta en el espacio. No es tanto lo que dice, sino el nivel de existencia y co-existencia que refleja con respecto de lo que lo rodea. Igual que una forma de vida se hace llegar de nutrientes. El poema es orgánico, “hace lo que dice y dice lo que hace” (pp. 11-12).

 

El texto en blanco se abre al texto que puede ser escrito y que precisa del ambiente en el que es insertado. Muestra que el lenguaje no está contenido en sí mismo, que es un artificio. Resalta el relativo espacio “en blanco” que existe entre el significante y el exterior, mostrando la endeble frontera que los distingue entre sí.

 

Porque forma parte del medio en que está inscrito junto a los espacios en blanco necesarios para poder articular ideas en el lenguaje.

 

 

¿Cuál sería la diferencia entre la cibernética “dura” y la cibernética deconstructiva o “gödelizada” que propone Morton? (13-14)

 

Es reconocer –bajo la visión del teorema de Gödel que los sistemas tienen que ser limitados e inconsistentes. La teoría cibernética dura presupondría relaciones infinitas recursivas, autoreguladas; este no es el caso, en realidad nos lleva al análisis de sistemas complejos, con relaciones que pueden generar inconsistencias. Tal como en la vida, frágil y mortal (p.13). 

 


 

La primera era considerada como cerrada y perfecta. La segunda demuestra que los sistemas son limitados y perfectibles. Aquí se establece una analogía con cómo se desarrolla y se actualiza la vida en el medio ambiente.

 

 

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